Software a medida

Cómo es el proceso de desarrollo de un software a medida, paso a paso

El proceso de desarrollo de software a medida en 6 etapas: análisis, diseño, desarrollo, pruebas, despliegue y mantenimiento. Qué hacés y qué recibís.

UFO Development5 min de lectura

Encargar un software a medida por primera vez genera dudas lógicas: ¿cuánto me van a necesitar?, ¿cuándo veo algo funcionando?, ¿qué pasa si a mitad de camino me doy cuenta de que quiero otra cosa? La mejor forma de despejarlas es entender cómo se trabaja.

En UFO Development ordenamos cada proyecto en seis etapas. No son burocracia: cada una tiene un objetivo, algo que te pedimos a vos y algo concreto que te llevás. Te las contamos una por una.

1. Análisis de requerimientos

Todo empieza por entender tu negocio antes de hablar de tecnología. Investigamos y recopilamos lo que necesitás vos y lo que necesitan las personas que van a usar el sistema todos los días, y definimos las funcionalidades y el alcance.

En la práctica, son reuniones donde nos contás cómo trabajan hoy: qué planillas usan, dónde se pierde tiempo, qué información les falta, qué hacen a mano que podría hacerse solo. Muchas veces pedimos hablar también con quien está en el mostrador, en el depósito o en la administración, porque ahí aparecen los detalles que hacen la diferencia.

Qué hacés vos: contarnos cómo funciona tu empresa, compartir ejemplos reales (facturas, planillas, reportes) y decirnos qué es prioridad.

Qué recibís: un documento con el alcance del proyecto, las funcionalidades acordadas y qué queda afuera de esta etapa. Ese documento es la base para el presupuesto y los plazos.

Un consejo: no intentes meter todo en la primera versión. Es mejor arrancar con lo que más impacto tiene y sumar después.

2. Diseño

Con el alcance claro, creamos la arquitectura del sistema: cómo se estructura, cómo se ve la interfaz y cómo se organizan los datos.

Esta etapa tiene una parte visible y otra que no se ve. La visible son las pantallas: cómo se va a cargar una venta, dónde aparece el saldo de un cliente, qué muestra el panel de inicio. La que no se ve es el modelo de base de datos y la elección de tecnologías, que definen si el sistema va a poder crecer sin rehacerse.

Qué hacés vos: revisar los diseños y opinar. Es el momento más barato para cambiar de idea: mover un botón en un diseño lleva minutos, hacerlo con el sistema terminado lleva bastante más.

Qué recibís: las pantallas principales para validar y una definición técnica del sistema.

3. Desarrollo

Escribimos el código sobre el diseño acordado e integramos los componentes hasta formar el producto final.

No trabajamos en una caja negra durante meses. Avanzamos por partes y te mostramos lo que vamos terminando, para que puedas probarlo y darnos feedback mientras el proyecto avanza. Si aparece algo que no se había previsto (siempre aparece algo), lo charlamos y decidimos juntos si entra ahora, si se deja para más adelante o si reemplaza otra cosa.

Qué hacés vos: probar las entregas parciales, responder consultas puntuales y avisarnos si algo no se parece a lo que imaginabas.

Qué recibís: avances concretos y funcionando, no solo reportes de estado.

4. Pruebas

Antes del lanzamiento hacemos un testeo exhaustivo para detectar errores y verificar el funcionamiento y la calidad.

Probamos de varias maneras. Hay pruebas automáticas, que verifican una y otra vez que los cálculos importantes (precios, impuestos, saldos) den lo que tienen que dar. Hay pruebas manuales de los flujos completos, como armar un presupuesto, convertirlo en factura y registrar el pago. Y cuando el sistema se conecta con servicios externos, como la facturación electrónica de ARCA, lo probamos primero en los ambientes de prueba que esos servicios ofrecen.

Qué hacés vos: probar el sistema con casos reales de tu negocio. Nadie conoce mejor que vos las excepciones raras que aparecen una vez por mes.

Qué recibís: un sistema verificado y la confianza de que los números cierran antes de usarlo con clientes.

5. Despliegue

Llevamos el software a producción, con la instalación y la configuración necesarias para que esté disponible.

Según el proyecto, eso puede significar publicar un sitio, poner en marcha un servidor, instalar una aplicación en las computadoras de tu equipo o configurar actualizaciones automáticas. También incluye, cuando hace falta, migrar los datos que ya tenías: clientes, productos, listas de precios.

El lanzamiento se planifica para no frenar la operación. A veces conviene arrancar con una parte del equipo o un solo módulo, y sumar el resto cuando todos se sienten cómodos.

Qué hacés vos: coordinar con tu equipo el momento del cambio y participar de la capacitación.

Qué recibís: el sistema funcionando en tu empresa, con tus datos y con tu equipo sabiendo usarlo.

6. Mantenimiento

Acá es donde el proyecto queda en órbita. Damos soporte continuo: corrección de errores, actualizaciones y nuevas funcionalidades durante todo el ciclo de vida del sistema.

Un software a medida no se termina el día que se entrega. Tu empresa cambia, aparecen ideas nuevas cuando el equipo ya lo usa a diario, y cambian cosas de afuera que no controlás, como los requisitos de ARCA. El mantenimiento es lo que hace que el sistema siga siendo útil dentro de tres años y no solo el primer mes.

Qué hacés vos: contarnos qué funciona, qué se puede mejorar y qué nuevas necesidades van apareciendo.

Qué recibís: un sistema que se mantiene al día y un equipo que lo conoce de punta a punta y responde cuando lo necesitás.

Lo que conviene preguntar antes de arrancar

Más allá de las etapas, hay algunas preguntas que vale la pena hacerle a cualquier equipo de desarrollo antes de firmar:

  • ¿Cada cuánto voy a ver avances?
  • ¿Qué pasa si quiero cambiar algo a mitad de camino?
  • ¿Cómo prueban el sistema antes de entregarlo?
  • ¿Qué incluye el soporte después del lanzamiento?

Si la respuesta a alguna es vaga, es una señal. Lo desarrollamos mejor en cómo elegir una empresa de desarrollo de software.

¿Querés arrancar tu proyecto?

El primer paso no te compromete a nada: es una charla para entender qué necesitás y si tiene sentido desarrollarlo. Contactanos o escribinos por WhatsApp y empezamos por el análisis.

¿Tenés una idea en mente?

Contanos qué necesitás y te respondemos con una propuesta concreta.